La Gran Esperanza Blanca: tres décadas sobre el cuadrilátero (3ª parte)

La Gran Esperanza Blanca: tres décadas sobre el cuadrilátero (3ª parte)

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Cisco Fran y su inseparable amiga rodeados de santos y vírgenes. (Foto: Yolanda Llacer)

“… un día le dije que yo quería conocer a Kempes, y entonces mi amigo le llamó y fuimos a casa de su hija, cuando vivía aquí en Valencia. Era verano, hacía mucho calor, y él iba a pecho descubierto, nos recibió prácticamente en calzoncillos. Imagínate, con la emoción de querer conocer a alguien que es tu ídolo, y va y te lo encuentras así (risas). Fue muy divertido”

Mariano López nos ofrece la tercera y última parte de la entrevista en profundidad con Cisco Fran de La Gran Esperanza Blanca. En esta nueva entrega Fran profundiza en sus dos grandes pasiones, Dylan y el Valencia C.F. Nos habla de su hijo, Víctor García, activo fotógrafo, músico y colaborador de La Gramola de Keith, y de los invitados que acompañarán a LGEB en el concierto 30 aniversario del sábado 23 de abril en Loco Club, Valencia.

Texto: Mariano López

Es en 2006 cuando LGEB reaparece en una nueva edición de Incrustados en el Escaparate.

Sí. Me había vuelto a picar el gusanillo después de actuar en solitario en una edición anterior del festival Incrustados en el Escaparate, así que se lo propuse al resto de la banda, y les pareció bien. Reaparecimos los tres, Fede, Chuso y yo, sin bajista, después de haber hecho los tres un par de ensayos en mi casa. La experiencia fue buena, y a partir de ahí nos planteamos ir reuniéndonos para actuar de forma esporádica. Entonces yo había compuesto la canción sobre Kempes, Nostalgia de Bell Ville, y llamamos a un amigo, Rafa Martí, de Antihéroe, un grupo que habíamos editado con NOSE, para poder grabar la canción.

Y en 2008 regresáis con un nuevo álbum, Dylanita (Comboi Records).

Ahí lo que hicimos fue recopilar cosas que ya teníamos grabadas y juntarlas bajo el criterio de que tenían que ser versiones de Dylan, canciones que Dylan había tocado, o que nosotros habíamos compuesto pensando en Dylan. Por ejemplo hay una versión de People Get Ready, de Curtis Mayfield, que no es una canción de Dylan, pero que Dylan ha tocado y grabado. Luego hay otra que se llama Columbia, 20 de julio que es la narración de un viaje por Estados Unidos para ver a Dylan.

¿Qué es lo que tiene Dylan que te engancha de esa forma, y no tienen los demás?

Buff… esto es como si le preguntas al periodista Rafa Cervera que tiene Lou Reed, igual tampoco te lo sabe explicar. Es simplemente el músico que te ha vuelto loco, aquel que tu universo lo has visto reflejado al cien por cien en su música, y que lo que dice te lo crees porque piensas más o menos igual. Al final es un milagro que puedas encontrar a alguien capaz de reflejar artísticamente lo que pasa en tu interior de manera tan fiel.

¿Cuándo fue la primera vez que te pusiste en contacto con la oficina de Dylan?

En el 95, cuando Seminola Records editó un tributo a Dylan en castellano. Yo estaba suscrito a un fanzine sobre Dylan, que se editaba en Londres, y en el que encontré la dirección de su oficina. Les mandé el disco, lo recibieron, y desde entonces. Para Dylanita me pusieron en contacto con Sony, firmé las adaptaciones y les vendí los derechos de cada versión por un dólar, con lo que si esa canción se interpreta el que se lleva la pasta es Dylan, yo no veo un duro. Luego también me puse en contacto con ellos para un libro de letras traducidas, y la verdad es que siempre me han tratado muy bien.

¿Nunca has llegado hasta él personalmente?

No. Si hoy mismo estuviera aquí sentado en la barra del bar, yo simplemente le invitaría al café que se estuviera tomando, y para mí sería suficiente. Me imagino que ser él debe de ser horrible. Que cualquier persona que te reconozca se acerque a decirte lo importante que has sido para su vida, debe ser una carga nada saludable para un artista, así que yo preferiría tenerle un respeto. Me conformo con la música.

De ahí pasamos a La Balada de Diarte y Kempes (Flor y Nata Records, 2011).

A mí me gustaba mucho un disco de un grupo que se llama The Baseball Project formado por Steve Wynn, de The Dream Syndicate, y por Peter Buck y Mike Mills, de REM, entre otros. Todas las canciones que hacen van sobre baseball. Me gustó la idea y pensé en hacer lo mismo con algo sobre fútbol. Llamé a gente de Danny Mellow, Señor Mostaza, Los Radiadores o Caballero Reynaldo y les propuse editar un disco con canciones sobre fútbol. Nada de pachanga, canciones que contasen una historia. Al final los únicos que se apuntaron al carro fueron Los Radiadores. Raúl, su cantante, me dijo que había hecho una canción sobre el “Lobo” Diarte, y como yo había hecho otra sobre Kempes, Nostalgia de Bell Ville, sobre la noche de su debut en Mestalla, entonces estuvo claro: La Balada de Diarte y Kempes. Añadimos un tema más cada grupo, y con eso hicimos el EP.

Seguidor acérrimo del Valencia CF, ¿de donde viene tu pasión por el fútbol?

Desde bien pequeñito, también por culpa de mi padre. Él jugaba a fútbol en la playa hasta los sesenta años, y yo de pequeño jugué con ellos también alguna vez. Para mí el fútbol es algo omnipresente. Como negocio no me gusta, pero el juego me encanta.

Alguna vez has comentado que habría que cambiar el modelo de negocio para equipararlo a las ligas de Estados Unidos.

Soy de la opinión de que la UEFA y la FIFA deberían obligar a que las ligas fueran a la americana, ligas cerradas. Sería la solución para que el fútbol pudiese vivir de sus propios recursos sin tener que pedirle dinero a los estados, y así tal vez se evitaría la corrupción que se está demostrando que hay en la FIFA, y se convertirían en negocios rentables. Hoy por hoy solo es rentable para FIFA y UEFA, pero no para los clubes. Es absurdo que un negocio que generan los clubes solo sea rentable para dos organizaciones de cuarenta tíos cada una. Es vergonzoso.

¿Algún partido que recuerdes con especial cariño?

Un montón. Por ejemplo, el día que debutó Kempes en el Trofeo Naranja, que yo estaba allí en el campo. O uno que fui a ver siendo muy, muy pequeño, en el que Waldo, nuestro delantero centro, se abrió una brecha y tuvo que salir con la cabeza vendada en la segunda parte. También un España – Francia en Mestalla, que acabó en empate a dos. Y así memorables, cuando Kempes ganó la Copa del Rey contra el Real Madrid en el Calderón, o cuando le ganamos al Español dos a uno con dos goles de Baraja y la primera liga de Benítez la teníamos al alcance de la mano.

Hoy en día parece que hay ciertos prejuicios entre los músicos de rock respecto al fútbol, mientras que en épocas pasadas los futbolistas eran considerados prácticamente como iconos pop…

No lo veo así del todo. Yo conozco a muchos músicos a los que les gusta el fútbol, luego está que lo digan públicamente, porque parece que quita glamour. Aquí en Valencia no son todos del Valencia, desgraciadamente, la cosa se reparte también entre Madrid, Barça o Levante. No creo que sea algo tan mal visto, lo que sí que está mal visto es todo lo que rodea al fútbol, que eso sí que es bastante feo.

Tuviste la oportunidad de tocar Nostalgia de Bell Ville delante de Kempes. ¿Le conocías ya de antes?

Sí, porque un amigo argentino que estuvo viviendo en Valencia unos tres años, Federico Chaine, escribió la biografía de Kempes, y en un momento dado me llamó para que le echará una mano. Así que un día le dije que yo quería conocer a Kempes, y entonces mi amigo le llamó y fuimos a casa de su hija, cuando vivía aquí en Valencia. Era verano, hacía mucho calor, y él iba a pecho descubierto, nos recibió prácticamente en calzoncillos. Imagínate, con la emoción de querer conocer a alguien que es tu ídolo, y va y te lo encuentras así (risas). Fue muy divertido. Nos invitó a un refresco, estuvimos charlando un rato, y se portó muy bien con nosotros, fue muy amable. Después ya me lo he encontrado en otras ocasiones.

¿Qué te dijo cuando escuchó la canción?

Le encantó, me dio las gracias, y su familia también. Fue una experiencia muy gratificante.

¿No le preguntaste que le pasó aquella noche de su debut, en la que no estuvo especialmente fino?

Él simplemente me contó que estaba recién aterrizado de Buenos Aires, como quien dice, y lo quisieron poner a jugar enseguida. Aún estaba por asentarse, y claro, aquel partido le salió fatal, falló todo lo que se podía fallar, y fue un desastre de partido.

¿Los otros miembros de LGEB también son futboleros?

A Chuso le gusta, aunque ya no va tanto al campo. A Fede también le gusta, no tanto como a mi pero sigue el fútbol en general. Y Chiti es un pena pero es del Real Madrid. Igual por eso en al principio tuvimos desencuentros con él y se acabó yendo (risas). Pero bueno, es tan buen tío que se le perdona todo.

Cisco Fran y Fede Ferocce en algún tiempo pasado.
Cisco Fran y Fede Ferocce en algún tiempo pasado.

En el 2013 ya regresáis a lo grande con Derrota (Comboi Records), en el que hay una canción, A este lado del cristal con una dedicatoria especial…

Esto tiene que ver también un poco con el fútbol. La chica a la que va dedicada, Elvira Roda, es nieta de uno de los siete fundadores del Valencia, el periodista José Llorca. Elvira sufre una enfermedad llamada Sensibilidad Química Múltiple y tiene que vivir dentro de una burbuja. A mí me contaron la historia y a través de un amigo hablé con su madre. La historia me interesó y le compuse la canción. Viene a decir que ella está en la situación que está, pero que a este lado del cristal los problemas son muy similares. Ella tiene dificultades para poder estar rodeada de gente, pero muchas veces tú también estás solo aunque estés rodeado de mucha gente. Intentaba decirle que muchos nos podemos sentir un poco como ella cuando estás solo. He podido hablar con ella por teléfono, una chica muy maja.

¿Ha habido más canciones dedicadas a personajes anónimos a los largo de vuestra carrera?

En realidad no. A fin de cuentas hablas de personas que pasan por tu vida, como tu mujer, ciertas amistades, aunque hablo básicamente de mí.

Con todos los golpes sufridos, y los cambios constantes en la formación, ¿podría decirse que el grupo ha sobrevivido a un perpetuo estado de crisis?

Tal vez sí, aunque quizás la clave es que nosotros no nos dedicamos a la música, tenemos otros trabajos, y entonces nos podemos permitir el lujo de activar la banda cuando queremos, y si en un momento dado no queremos, entonces desactivarla. Sin embargo actualmente la banda a mi me está ofreciendo muy buenos momentos, y no quisiera tener que frenar otra vez. Me gustaría seguir muchos años más al ritmo que llevamos ahora.

Si lo dejasteis en 2002 porque veías que no estabais consiguiendo lo que esperabais, ¿más tarde lo retomáis porque las perspectivas habían cambiado?

En realidad también porque ahora puedes hacerlo de una manera más eficiente. Las redes sociales han ayudado a dar cierta visibilidad. Ahora tenemos fans en Argentina o México, y eso antes no se podía dar. Internet nos ha permitido difundir nuestra música mucho mejor que antes. Y además, la escena de Valencia vuelve a ser atractiva, y no queríamos quedarnos fuera, queríamos estar otra vez en el ajo.

¿Qué es lo que os resulta atractivo de la escena actual?

La cantidad de propuestas que hay. Hay mucha gente moviéndose y haciendo cosas diferentes, es algo increíble, acojonante. Los días deberían tener más horas para poder disfrutar de toda la acción que hay. Nosotros queríamos estar ahí, y por eso hemos intentado mantener ahora cierto ritmo.

Precisamente en 2015 editáis “Tren Fantasma” (Infinito Discos), disco en el que colaboran nombres destacados del panorama actual, como Lanuca, Gilbertástico, componentes de Senior i el Cor Brutal o Badlands. ¿Rodearos de gente de generaciones posteriores puede suponer una suerte de reivindicación vuestra por parte de toda esta gente?

No, qué va. En todo caso habría que preguntarle a ellos. Hay mucho talento en toda esta gente joven, muchísimo más del que podamos haber tenido nosotros en algún momento, es fascinante. Por eso si necesitamos un violinista y lo tenemos al lado, porque es amigo de mi hijo y toca como los ángeles, le decimos: Rafa (Badlands), vente a tocar. Y si también tenemos al lado a una cantante que canta como una negra (May Ibáñez, Badlands), y a uno que también toca el piano como Dios (Gilbertástico), pues también les llamamos. Nos estamos apoyando en esta gente por su talento.

Hablando de gente joven, tu hijo, Víctor (alias VikPamNox), se está convirtiendo en un nombre importante dentro de la escena.

Mi hijo es un activista, un agitador, y la verdad es que lo está haciendo muy bien.

¿Empezó escuchando tus discos?

En casa siempre ha habido música. Hay una foto suya, ya con dos años, con una guitarra colgando. Todas las mañanas, llevándolo al colegio, ya se escuchaba música, cuando él bajaba al sótano, que yo estaba escribiendo, había música puesta…así que ha crecido con nuestra música, claro.

¿Te ha pedido consejos sobre por donde tirar en el aspecto musical?

Me ha pedido dinero (risas). Sí que pide opinión a veces sobre algo que está tocando, sobre algún cartel que se ha currado, etc. Aunque si te digo la verdad él me está descubriendo a mí más grupos que yo a él. Como ya sabe lo que me gusta, me pasa a veces discos para que los escuche, y me suele dejar sorprendido. Para bien, en muchos casos.

¿Os habéis planteado alguna vez grabar algo juntos?

Hemos tocado juntos un par de veces, pero aún no hemos grabado nada. Algún día, quizás. Lo que pasa es que acabamos siempre discutiendo, y en el estudio no puedes discutir, tienes que hacer las cosas con más calma. Pero supongo que cuando él acabe su carrera y tenga más tiempo para el ocio seguro que acabamos haciendo algo juntos. A mí me apetece mucho.

¿No te hace ilusión ver que está tirando por el mismo camino que tú?

Mucha gente sí que me lo dice: Joder, debes estar orgulloso. De lo que sí que estoy orgulloso es de saber que él disfruta mucho con lo que hace. Eso es importante, que haga cosas que le hagan feliz, y por ese lado sí que estoy contento.

Mañana sábado 23 de abril celebráis el 30 aniversario de LGEB en la sala Loco Club de Valencia junto con varios invitados que subirán con vosotros al escenario. Repasemos uno a uno. En primer lugar, Pepo Granero.

La inclusión de Pepo, como miembro fundador de la banda y amigo, es evidente. Aunque él vive en Mallorca se lo propusimos y aceptó encantado. Ya ha venido un par de veces antes a Valencia a tocar con su banda, The Goodfellows, con quienes ha girado por toda España. Incluso han llegado a tocar en Los Ángeles.

Manolo y Chumi (Doctor Divago).

Su inclusión se debe también a motivos obvios. Doctor Divago son prácticamente contemporáneos a LGEB. Nos conocimos hace mucho tiempo en un concierto en Polinyà del Xúquer, y desde entonces ha habido muy buena sintonía entre los dos grupos. También son amigos, unos tíos encantadores.

Raúl Tamarit (Los Radiadores).

Raúl la verdad es que yo lo conocí relativamente tarde, a pesar de que él parece que ya me conocía desde hacía ya tiempo. Yo empecé a conocerlo a partir de la época del Incrustados en el Escaparate. También hubo muy buena sintonía, tiene una forma de ser muy afín. Yo seguía a Los Radiadores, y desde que hicimos aquello de “La Balada de Diarte y Kempes” ya es un amigo más.

Micalet Landete (Senior).

Landete es un fenómeno, tiene un carisma que pocos músicos de aquí tienen, y yo lo admiro. Él se declaró en un momento dado fan nuestro, porque nos había visto en la facultad de informática, cuando fuimos a tocar allí en el año 89, y le gustó mucho el hecho de que hiciéramos música de raíz americana aunque cantando en castellano. Me confesó que se quedó bastante impresionado con lo que hacíamos. Luego me reencontré con él en la primera edición de Incrustados en el Escaparate, y a partir de entonces empecé a seguir su carrera como Senior. También es un amigo, alguien muy interesante.

May Ibáñez y Rafa Adrián (Badlands).

Gente muy preparada, musicalmente nos pegan cuarenta vueltas. Son amigos de Víctor, mi hijo, y vienen por casa de vez en cuando. Como ya habían participado en Tren Fantasma me gustó la idea de que también participasen en el concierto.

¿Qué ha cambiado y que sigue igual en Valencia desde que empezasteis?

Creo que sigue igual lo mal que nos vendemos fuera, y que aquí dentro se valora relativamente poco lo que hay. Ahora hay algunas plataformas como Verlanga, La Rambleta, etc., que valoran un poco más lo que hacemos aquí, aunque también se cae en cierta deriva indie que hace que no todas las propuestas sean toleradas y aceptadas. El problema es que no hay una gran escena, sino muchas pequeñas, y está todo muy compartimentado. No creo que nos vayan a llamar nunca para tocar en La Rambleta.

¿Cuál es el futuro de LGEB?

Seguir tal y como estamos ahora. Mi ideal sería poder sacar disco cada dos años, tocar todo lo que podamos por Valencia, y si se puede salir fuera, mejor. Seguir disfrutando de hacer y grabar canciones. Ahora mismo tengo un proyecto para después del verano, muy avanzado, y hasta aquí puedo leer.